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Músicas. Claudio Cardone

Le estamos pidiendo a los músicos publicados por EMR sus listas de música preferida. Claudio Cardone nos envía la suya.

Por Claudio Cardone. Especial para EMR. Mis artistas preferidos argentinos son Ástor Piazzolla, Cuchi Leguizamón, Alberto Ginastera, Luis Alberto Spinetta y Charly García. Por supuesto que hay muchos más artistas que admiro, pero creo que estos son los que más me han influenciado. Hora cero (1986), de Piazzolla, es un disco que salió en una época en que yo estaba deslumbrado por su obra, y pude llegar a verlo en vivo con esa formación en el teatro La Comedia de Rosario. En Hora Cero hay una interpretación extraordinaria de todos los músicos. Y hay músicas, como la famosa “Milonga del ángel” o “Tanguedia”, que aún hoy me fascinan por sus arreglos maravillosos, su riqueza armónica y rítmica, y su originalidad. Del Cuchi Leguizamón elijo su obra para piano que contiene piezas de las más hermosas que se pueden encontrar en el folclore argentino. El legado del Cuchi es un patrimonio cultural sin precedentes. De Ginastera me encanta su CD doble Obras Integrales para piano (1994), donde hay piezas dedicadas a diferentes zonas de nuestro país, todas preciosas. La época que más me gusta de Charly García es la de Yendo de la cama al living (1982), Clics modernos (1983) y Piano bar (1984). Las letras en esos discos son extraordinarias, y muchas de ellas siempre son actuales. Y las canciones encierran mucha belleza melódica y armónica, por momentos un minimalismo que en aquel entonces nos descolocó a sus seguidores. Y los arreglos son maravillosos. Se me hace muy difícil elegir un disco de Spinetta, pero me quedo con Madre en años luz (1984), Bajo Belgrano (1983), Kamikaze (1982) y El jardín de los presentes (1976), de Invisible. Cada uno de estos discos tiene un significado especial para mí. Recuerdo que pude ver la presentación de Madre en años luz en Buenos Aires, en la cual subió Charly a cantar unos temas. Las canciones de ese disco son increíbles. Aparece en escena como tecladista Mono Fontana que le da un sonido muy particular a la banda. Fontana es uno de los músicos más importantes de este país. Y al igual que en Bajo Belgrano o Kamikaze, hay letras muy emocionantes como “Maribel se durmió”, “Díganle” y “Quedándote o yéndote”, de un nivel lírico superior. Pero Spinetta es un artista único e irrepetible, con una obra muy variada. Abarcar esa obra en 3 o 4 discos es imposible. Agrego un disco más: El Polaco por dentro (1985). Es lo último del Polaco Goyeneche, con arreglos superlativos del maestro Carlos Franzetti. Este disco es sorprendente. Con solo escuchar la versión de “Los mareados”, ya pasó a ser uno de mis discos preferidos. Lo busqué durante años en las disquerías, ya que estuvo mucho tiempo descatalogado, hasta que lo encontré. Una obra maestra irrepetible. Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967) de los Beatles. Es un disco conocido ya por todo el mundo… Un disco totalmente especial y adelantado para la época, sin dudas, donde se mezclan estilos musicales diversos de una manera totalmente original, una profunda experimentación sonora, arreglos extraordinarios de influencias occidentales y orientales, e interpretaciones fabulosas de los cuatro Beatles. Una obra maestra desde todo punto de vista. Songs in the key of life (1976) de Stevie Wonder. Un disco doble originalmente, dos LP en los que, cosa rara en discos largos, la atención no decae en ningún momento. Con un sonido, estética, y arreglos únicos. Donde también hay influencias musicales diversas amalgamadas en canciones muy emocionantes. Además de las increíbles interpretaciones vocales y en todos los instrumentos de Wonder. También es maravillosa la mixtura de los sintetizadores, que en esa época estaban muy en auge, con todo lo natural y lo orgánico. Heavy weather (1977) de Weather Report. Cito este disco, aunque también me parecen maravillosos quizás por igual Mr. Gone (1978) y 8:30 (1979). Esa trilogía es insuperable para mí. La música de Weather Report es imposible de encasillar… Recuerdo que apenas comencé a tocar, alguien me prestó Black Market (1976) y luego este disco. No lo podía creer, jamás había escuchado algo parecido. No entendía bien de qué se trataba porque para mí era todo un lenguaje nuevo, pero a su vez no podía parar de escucharlo. En Heavy Weather hay un equilibrio maravilloso en las interpretaciones. Y en las composiciones también, porque las músicas de Pastorius, Zawinul y de Shorter son todas increíbles. Capítulo aparte lo de Zawinul con los teclados. Es mi tecladista preferido, y para mí, el más original del mundo. A principios de los 90, fui a grabar a Los Ángeles un disco con Juan Carlos Baglietto llamado Corazón de barco (1993). Cuando entro el primer día al estudio —Devonshire, si mal no recuerdo se llamaba—, veo en la pared de un pasillo un disco de oro de Heavy Weather, y me cuentan que había sido grabado allí mismo. Matita peré (1973) de Antonio Carlos Jobim. La obra de Jobim también es muy variada, pero este disco, desde la primera nota a la última, me parece superlativo. Aquí, la orquesta tiene arreglos de mi arreglador preferido, Claus Ogerman, y dan un ambiente al disco muy particular. La temática de este disco es también muy actual, ya que plantea el tema de la deforestación en Brasil y los problemas ecológicos, un asunto que, cuando el álbum fue publicado, no tenía la trascendencia que tiene hoy. Jobim, al igual que todos los artistas que elijo, tiene algo totalmente único. De hecho Jobim, ya es un clásico, ha sido y será una influencia para todo el mundo. Gaucho (1980) de Steely Dan. A principios de los 80, Fabián Gallardo me hizo escuchar el disco The nightfly (1982) de Donald Fagen, uno de los dos integrantes y compositores de Steely Dan. Quedé deslumbrado porque era como algo nuevo, totalmente distinto. A partir de ese momento comencé a escuchar la obra de Steely Dan y los discos solistas de Fagen y de Walter Becker también. Steely Dan es una banda con composiciones, arreglos, letras y un sonido muy personales. Gaucho es el mejor de sus discos, editado ya hace 40 años pero con un sonido totalmente actual. Contiene un plantel de sesionistas y arregladores impresionante. Canciones de una belleza y originalidad maravillosas. Chalk mark in a rainstorm (1988) de Joni Mitchell. Joni Mitchell es otra artista incalificable y que desde siempre ha sido una influencia tremenda para mí. Por otra parte, es una artista integral, de hecho ella misma dice que la música es su segunda pasión, ya que la primera es la pintura. Varias portadas fabulosas de sus discos están hechas por ella. Además son impresionantes sus letras, con una profundidad y vuelo maravillosos. También elijo este disco en verdad por algo medio sentimental. Pero me encantan muchos de sus discos. En este hay un toque muy acentuado de la producción de su ex pareja y bajista, Larry Klein. Y hay un plantel de músicos maravilloso también que hacen de este disco un trabajo muy equilibrado en todo sentido y con un sonido muy personal, diferente. Tuve la oportunidad de cruzarla fortuitamente en Los Ángeles y conversar con ella, y por sobre todo agradecerle su música y su lírica que desde siempre me llegan directo al corazón. So (1986) de Peter Gabriel. Este disco es lo mejor que hizo Gabriel en toda su carrera, co-producido con un gran artista como Daniel Lanois. El sonido de este disco hoy en día es insuperable. Y las canciones —varias de ellas hoy ya son clásicos— son totalmente emocionantes, increíbles. El plantel de invitados es impresionante: Richard Tee, Stewart Copeland, Larry Klein, Kate Bush, Youssou N’Dour y Laurie Anderson… Cada uno aporta una magia especial en cada intervención. Un disco de cabecera, desde siempre. The Gold Experience (1995) de Prince and the NPG. Si hay alguien prolífico es Prince. Casi nadie puede abarcar y tener tan presente toda su obra. Y dentro de esa obra extraordinaria, si tengo que elegir un disco elijo este. Me encantan todas sus canciones. Cada canción a su vez encierra un mundo de arreglos interminable, una minuciosidad extrema… Los músicos de la NPG que lo acompañan, hacen aquí un trabajo maravilloso. Vespertine (2001) de Björk. Björk, para mí, es la última gran artista que ha surgido en estas últimas décadas, dentro del ambiente mundial de lo que podríamos encuadrar como canciones. Aunque Björk es en verdad inclasificable… Sus influencias son muy variadas, desde lo concreto, lo electrónico, hasta Debussy. Creo que ella además ha sido el puntapié inicial justamente para que una infinidad de mujeres en el mundo se vuelquen a hacer cosas geniales en la música de un tiempo a esta parte, cosa que décadas atrás no ocurría. Este disco es su punto máximo. Hay canciones que mezclan lo minimalista, lo impresionista y lo onírico de una manera única y muy emocionante. Y hasta hay instrumentos creados exclusivamente para ella, para esta ocasión. Hay a su vez un balance y una riqueza tímbrica de instrumentos impresionante. A lo cual hay que agregar los increíbles arreglos de orquesta del maestro Vince Mendoza que aportan un ambiente totalmente especial al disco. Pet Sounds (1966) de The Beach Boys. Este disco, es sabido, ha influenciado hasta a los Beatles mismos y a su vez surge de la influencia de Rubber Soul (1965), de los Beatles, en Brian Wilson, compositor y arreglador de los Beach Boys, según él cuenta. Me resulta imposible, en un punto, describir lo que genera en mí escuchar este disco. Tiene realmente como algo mágico, sobrenatural. Los arreglos son superlativos, y hay una experimentación sonora que generó un audio muy particular en todas las canciones. Las canciones son todas y cada una maravillosas. Paul McCartney ha dicho que para él este disco debería ser materia de estudio obligatoria en las escuelas. Hounds of love (1985) de Kate Bush. Cuando se editó este disco lo escuché y recuerdo que me explotó la cabeza. Gran parte del disco está compuesto por Kate Bush en un aparato que por entonces casi nadie se podía comprar, el Fairlight CMI, un sampler, sintetizador, editor y grabador digital multipista con una serie de prestaciones inéditas por entonces (¡salió a la venta en 1980!), y a la vez costosísimo. La mixtura de ese trabajo en ese aparato con el resto de los instrumentos —muchos étnicos—, los arreglos vocales, la mezcla de estilos y el concepto del disco, lo convierten en un álbum único que desde siempre me ha fascinado. Por entonces, recuerdo que leí un reportaje a Luis Alberto Spinetta, a quien yo no conocía aún, en una revista. Le preguntaron qué estaba escuchando por esos días y citó Hounds of love. No lo podía creer… Pasaron los años y un día, en un ensayo, le comenté esto y me lo ratificó. A Luis le encantaba la canción “And dream of sheep”. Two Concertos (2001) de Claus Ogerman. A Ogerman lo cité anteriormente como arreglador de Matita Peré. Ha sido arreglador de Jan Akkerman, Sinatra, Jobim, Diana Krall… pero no muchos conocen su propia obra, que es totalmente fabulosa. Este disco, por ejemplo, tiene un concierto para piano y orquesta que es una composición que me parece única, maravillosa. También se me hace incalificable la música de Ogerman. Genio total. The Sixteen Men of Tain (2000) de Allan Holdsworth. Recuerdo que en una época Holdsworth fue muy criticado, y actualmente lo veneran artistas de toda índole. Claro, lo de él no es jazz, ni rock, ni nada. El inventó literalmente un lenguaje musical nuevo. Sus propias escalas, sus propios modos y acordes, tratando de recrear en la guitarra un sonido similar al de un piano tocando jazz, según él contó. Eso hizo que su música sea totalmente novedosa, única. Me es difícil elegir un solo disco de Holdsworth pero este es uno de mis preferidos. Otro puede ser Atavachrom (1986). Peace beyond passion (1996) de Me’Shell Ndegeocello. Tuve la oportunidad de verla en vivo en Estados Unidos tocando justamente este material, y es seguramente una de las cosas más extraordinarias que he visto en mi vida. El swing de Me’Shell es algo impresionante, y desde comienzos de su carrera fue apadrinada por Herbie Hancock. Este disco en particular, co-producido con un integrante y productor de la banda Scritti Politti, es un disco totalmente avanzado para la época. Realmente un aire fresco dentro de lo que podemos llamar música soul, negra y funk, con arreglos y armonías muy personales. Las letras abordan la problemática de la esclavitud de la raza negra, y de su sometimiento ante la raza blanca de una manera muy dura y personal. Durante el disco también hay muchas referencias bíblicas. Un disco extraordinario. Mr. Hands (1980) de Herbie Hancock. Este disco es mi preferido entre la vasta y variada obra de Hancock. Las composiciones, las ejecuciones de todos los músicos —incluyendo a Jaco Pastorius como invitado—, los arreglos maravillosos de teclados… es un álbum que, desde que lo escuché por primera vez, me ha conmovido. Hay al margen una mixtura genial de estilos, desde lo bien funk hasta cosas muy jazzeras y latinas. No tiene un segundo de desperdicio este disco. Hay tracks, como el primero, que puedo escucharlo miles de veces y no dejo de maravillarme con los arreglos de teclados superpuestos. Además, Hancock siempre usa timbres muy originales. Der Trautonium (1997) de Oskar Sala. Oskar Sala fue el mejor ejecutante de un extraordinario instrumento electrónico, anterior al sintetizador, llamado Trautonium, que es totalmente único y original. Lamentablemente, no hay muchas grabaciones de Sala ejecutando este instrumento ni mucho material fílmico, pero este disco es maravilloso porque permite apreciar no solamente las capacidades extraordinarias de ese instrumento para emular los instrumentos acústicos, sino la calidad superior de Sala para ejecutarlo. Keranka (2006) de Yanka Rupkina. Yanka Rupkina es una de las integrantes del grupo El Misterio de las Voces Búlgaras, grupo vocal dedicado a ejecutar básicamente folclore de Bulgaria, y famoso más que nada por sus intrincadas y geniales armonías y melodías. George Harrison dijo alguna vez que Yanka Rupkina era la mejor cantante del mundo. Además, Yanka, junto a dos integrantes más de las voces búlgaras, integraba el Trío Bulgarka, que aparece como invitado en un par de discos de Kate Bush. Este disco solista de Yanka Rupkina es una muestra genial de esa música tan maravillosa, y de su emocionante voz. Y es también, para mí, un disco de cabecera, una enorme influencia. Vox (2019) de Pedro Martins. Pedro Martins es un artista brasilero muy joven. Compositor, multiinstrumentista, cantante y arreglador, integra una nueva camada de artistas maravillosos que están surgiendo e interactuando siempre entre ellos, como Antonio Loureiro, Genevieve Artadi y Louis Cole. Este disco es extraordinario para mí, y de lo último que he escuchado y me ha sorprendido. Es bastante reciente, pero ya lo escuché decenas de veces porque me parece fabuloso, sin desperdicio.      
  
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